En Fundación Kyriku, las historias como la de Delicia nos recuerdan el verdadero significado de nuestra misión. Delicia nació con un grave defecto craneal que ponía en riesgo su calidad de vida y su futuro. Su caso no solo llamó nuestra atención, sino que movilizó a un equipo de personas comprometidas con brindarle una segunda oportunidad.
Conocimos a Delicia hace dos años, durante uno de nuestros viajes a Burundi. Su caso nos conmovió profundamente: sufría un encefalocele, un defecto congénito craneoencefálico que ponía en grave riesgo su salud y su vida. Una condición que, por la falta de recursos y de especialistas en neurocirugía en Burundi, no podía ser tratada localmente.
Ante esta situación, desde Fundación Kyriku decidimos actuar. Así nació un proyecto que ha unido a médicos, voluntarios, instituciones y personas solidarias en torno a un único objetivo: darle a Delicia la oportunidad de vivir con normalidad.
Gracias un gran trabajo de coordinación, Delicia llegó a España para someterse a una operación compleja en el Hospital Ruber Internacional, liderada por un equipo de especialistas. Antes de la cirugía, pasó por diversas pruebas médicas, incluyendo evaluaciones con un anestesista, un especialista maxilofacial y una resonancia. Gracias al esfuerzo conjunto de los médicos, voluntarios y colaboradores, la operación fue un éxito.
La recuperación de Delicia es un ejemplo de resiliencia. Recientemente, comenzó a trabajar en su rehabilitación física en el gimnasio Enso Training junto a Jaime Marqués, quien le ha guiado en ejercicios diseñados para fortalecer su cuerpo y acelerar su recuperación. Cada paso que da es un testimonio del poder de la colaboración y la voluntad.
La historia de Delicia no es solo sobre cirugía y rehabilitación; es un recordatorio del impacto positivo que podemos generar cuando unimos fuerzas por un objetivo común. Gracias a los donantes, socios y profesionales que han apoyado esta causa, Delicia tiene la oportunidad de disfrutar de una vida plena.
En Fundación Kyriku, nos sentimos profundamente agradecidos con todos los que han sido parte de esta historia. Este es solo el comienzo. Seguimos comprometidos con proyectos que transformen vidas y generen un impacto duradero en Burundi y más allá. Historias como la de Delicia nos impulsan a continuar.
Este proyecto no podría haber sido posible sin toda la familia de Fundación Kyriku: Patricia Sendagorta, Dra. Gómez Arrayas, Dr. Ricardo Ruiz, Borja García-Palenzuela, Marta Conde y Amidou.
El equipo médico: Dr. Manuel Conde, Dr. César Colmenero, Dr. Francisco González-Llanos, Dr. Javier Benito y su equipo, Dr. Burchés, Dr. José Casas y su equipo de pediatría, y el apoyo desde el inicio de la historia de Dr. César Casado.
También queremos agradecer a todos los miembros del equipo de enfermería que han cuidado tanto a Delicia y a los que voluntarios que os habéis acercado a pasar un rato con ella.
Aunque la despedida ha sido emotiva, estamos muy contentos de saber que está bien con su familia. ¡Ya estamos deseando volver a vernos!
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